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Gobierno 2021 Colombia.

  • Foto del escritor: Daniela Bautista Candela
    Daniela Bautista Candela
  • 24 oct 2023
  • 3 Min. de lectura

MENTIROSITOS SI NO, MOR

Con la verdad no se juega fútbol, mi multifacético ¿Presidente?

Solo por contarles, informarles y desmentir todo lo que llevan diciendo en 10 días esos aristócratas de piel, supuestamente blanca, pero con raíces indígenas. Contra esta colonia tildada de patria boba, pero que de boba ya no le queda casi ni un pelo, les contaré una historia cómica, revolucionaria e irrespetuosa.

Para empezar, por el inicio, sería más fácil irnos a ese 2020 que aturdió al mundo. Aunque, no es conveniente hablarles más de la COVID-19 y todas las artimañas que este virus causó. Si no de una infección más grande en Chibchombia, Polombia, o Colombia, como nuestro presidente le sea más pertinente nombrar. Infección llamada Estado.

Desde el 2020, justamente el 26 de noviembre (fecha para tener en cuenta para próximas ataduras), la Asociación Colombiana de Medicina Crítica y Cuidado Intensivo (AMCI) y la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación (SCARE) alertaron al Ministerio de Salud sobre el desabastecimiento de medicamentos acelerado.

El 21 de agosto de ese mismo año, la Cámara de Gases Industriales y Medicinales de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) anunció una alerta frente el desabastecimiento de oxígeno. Pero en enero del 2021 la Comunidad Médica de Colombia anunció la alerta amarilla. El 14 de febrero, se anunció la alerta naranja y, a inicios de abril se anunció la alerta roja.

Ahora viene lo cómico del asunto. El 28 de abril de este año, Colombia marchó por la reforma tributaria, la reforma a la salud, la renuncia del Ministro Carrasquilla, y otros puntos que generaron más inconformismo frente al Estado, cansancio de la historia repetida, indignación por el manejo de la economía del país y rabia frente a la belleza de “Presidente” que tenemos.

Ese día el país se paralizó por completo. Los colombianos iban en serio contra el Gobierno, se cerró todo, se gritó de rabia, tristeza y melancolía. No importaba que estuviéramos en pleno tercer o cuarto pico de pandemia, ya ni se sabía que tan jodidos estábamos. Pero en sí, solo se tenía mente para algo: TENÍAN QUE ESCUCHAR A LOS CANSADOS.

Como se paralizó todo, también las carreteras tenían que bloquearse, ¿de qué sirve parar si todo continua como antes?, no sirve de nada y todos lo debemos tener claro. Incluso está escriturado en la Organización Internacional del Trabajo (OIT): “los bloqueos son mecanismos legales para establecer oposición y protesta frente a una situación de carácter social o laboral”; la situación ya había pasado por lo social y entrado a la indignación de un actor genocida.

Frente a estos bloqueos en las vías principales del país, hubo una controversia ingeniada que dice: “el desabastecimiento de oxígeno y medicamentos es por el Paro Nacional”. Aquí está lo indignante.

Se está culpando a los ciudadanos que salen a las calles para reclamar sus derechos y bajar por completo el poder corrupto, genocida, indolente y que no piensa en su pueblo. Está culpando a los que menos deberían culpar.

El desabastecimiento de medicamentos y oxigeno no es culpa del Paro, empezando porque la misma líder estudiantil del Comité del Paro manifestó que habían abierto corredores humanitarios para el paso de vehículos o personas que trasportan elementos esenciales para la salud y la vida.

Entonces, empecemos con las ataduras. Noviembre del 2020, enero, febrero y los inicios de abril del 2021 son fechas completamente alejadas al supuesto epicentro del “problema”. El Paro Nacional comenzó el 28 de abril del 2021, tiempo después de que los sectores de la salud anunciaran la escasez de insumos al Ministerio de Salud y que estos no se enviaran porque se hicieron los locos con el asunto y la plata.

El desabastecimiento no ha sido producto de las manifestaciones, sino de un olvido.

Ahora pregunto: ¿Seguirán comiéndose el cuento que es por culpa de las manifestaciones?, ¿Seguirán culpando al pueblo que sale a las calles a defender los derechos que, generaciones anteriores no pudieron exigir?, ¿Seguirán comiendo entero todo lo que dicen?

O, realmente se darán cuenta que fue la oportunidad perfecta para matar dos pájaros de un tiro. Uno, demostrar que el Paro es “malo” para el país y dejar de hacerlo. Y dos, tapar la falta de compromiso y cuidado con la salud del país.



 
 
 

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